lunes, 7 de noviembre de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
Historia de O, de Pauline Reage
El deseo de poder y dominio sobre el otro es una característica del animal humano. A través de las civilizaciones tenemos ejemplos de posesión, encarcelamiento, sujeción, dominio y esclavitud cuyos abusos aniquilantes de la dignidad humana han provocado grandes rebeliones desde tiempo de los egipcios, los romanos, hasta las revoluciones obreras del siglo 19 y 20. Sin embargo, uno de los beneficios de esta relación de subordinación se ha quedado en su expresión más primitiva, la de la posesión carnal del sometido, frente a la gran sofisticación que ha tenido la otra parte al evolucionar hacia un contrato laboral que disfraza las relaciones jerárquicas y de dominio en las organizaciones, pero que a fin de cuentas es un sucedáneo de la misma actitud esclavista ancestral.
Tan es así que los esclavos liberados prefieren volver al estado de privación de la libertad precisamente, porque no saben qué hacer con ella. El terror que les produce saberse libres y responsables de sí mismos, los obliga a volver a las cadenas y asumir con golpes, violaciones, abusos y ultrajes que van de lo más obvio a lo más pervertido, con tal de que haya alguien que se haga cargo de ellos, que decida sus vidas, llámese amo, dueño, patrón, jefe, marca, empresa o gobierno.
A partir de los años ochenta la psicológia, la psiquiatría y la sociología han estudiado este grupo de conductas y sus motivadores, que no ha desaparecido por más Declaración de los derechos del Hombre, Comisiones Internacionales de Derechos Humanos; supuestas patologías que luego se convirtieron en filias y hoy se encuentran tierra de nadie en tanto que estas relaciones pueden o no ser consensuadas. De Bocaccio a Sade a Bataille a Reage podemos encontrar un hilo conductor que en la actualidad ha sido categorizado como Bondage/Dominación- Dominación/sumisión- Sadismo/masoquismo (BDSM). El ensayo de Jean Paulhan, que precede a la novela explica estos orígenes en profundidad.
La novela de Reage, editada en 1959, prohibida durante varios años hasta finales de los sesenta y setenta, tuvo su auge entre la juventud de entonces y se hizo de ella una película que recuerdan bien aquellas generaciones, no puede leerse bajo la perspectiva de una moral convencional. Sus cuatro capítulos exploran la relación de una sociedad secreta de hombres que reclutan mujeres jóvenes para su absoluto disfrute sexual. El concepto de dominio, posesión y disponibilidad es total. El placer, la violencia y el deseo se confunden en esta comunidad de dominadores para quienes la mujer no es más que un objeto de placer carnal, pues no interesan sus sentimientos, ni sus sueños ni ningún otro aspecto de su personalidad más que sus orificios para el placer y su carne para el escarnio.
O es llevada por su novio, René, al palacete de Roissy, en Francia, donde es recibida y preparada para el goce sexual de los anfitriones: hombres que visten una extraña capa bajo la que se adivina y asoma su cuerpo y se destaca su virilidad. Ella, con los ojos vendados y atada de manos por atrás de la cintura recibe los embates ansiosos de todos hasta que quedan satisfechos y la abandonan a los cuidados de otras mujeres. Todos los orificios de la hembra son un camino por transitar, sin importar el dolor, la resistencia o el cansancio.
Luego de dos semanas bajo este tratamiento, complementado con azotes y castigos, la joven es dejada en libertad. Pero advertida de que ha participado en el primer nivel de un rito de iniciación al que no podrá renunciar fácilmente. Durante este proceso la chica se pregunta si todo esto es voluntad de su amante; y asume que si así fuera aceptará todo lo que venga, por amor a él. Ella sale de Roissy con un anillo que la identifica como objeto con dueño. Los hombres comentan al respecto entre sí con extraña naturalidad, son los dueños del juego.
Bajo esta premisa la autora nos presenta un ambiente y una atmósfera profundamente machista donde las mujeres son reclutadas y preparadas para entregarse a su dueño. El final es abierto no sabemos si O regresa a Roissy o no. Pero años después Reage publica "Regreso a Roissy". Señal de que no le iba tan mal.
O es llevada por su novio, René, al palacete de Roissy, en Francia, donde es recibida y preparada para el goce sexual de los anfitriones: hombres que visten una extraña capa bajo la que se adivina y asoma su cuerpo y se destaca su virilidad. Ella, con los ojos vendados y atada de manos por atrás de la cintura recibe los embates ansiosos de todos hasta que quedan satisfechos y la abandonan a los cuidados de otras mujeres. Todos los orificios de la hembra son un camino por transitar, sin importar el dolor, la resistencia o el cansancio.
Luego de dos semanas bajo este tratamiento, complementado con azotes y castigos, la joven es dejada en libertad. Pero advertida de que ha participado en el primer nivel de un rito de iniciación al que no podrá renunciar fácilmente. Durante este proceso la chica se pregunta si todo esto es voluntad de su amante; y asume que si así fuera aceptará todo lo que venga, por amor a él. Ella sale de Roissy con un anillo que la identifica como objeto con dueño. Los hombres comentan al respecto entre sí con extraña naturalidad, son los dueños del juego.
Bajo esta premisa la autora nos presenta un ambiente y una atmósfera profundamente machista donde las mujeres son reclutadas y preparadas para entregarse a su dueño. El final es abierto no sabemos si O regresa a Roissy o no. Pero años después Reage publica "Regreso a Roissy". Señal de que no le iba tan mal.
José Manuel Ruiz Regil
De "Historia de mis libros"
Diccionario Lúguico
Editorial Horma edita Escribe Escribano, un proyecto que rebasa las carátulas del libro para convertirse en un proyecto multidisciplinario en el que participa el escritor José Antonio Lugo en el desarrollo de un texto a partir del abecedario, un diccionario lúdico; y a de ahí, como si de un guión se tratara, un gran equipo de diseñadores, fotógrafos, impresores, animadores, locutores, diseñadores de Apps, diseñadores sonoros, despliegan un esfuerzo que ha recorrido las calles de México, llevando a los paseantes una experiencia táctil, sonora, visual e intelectual con los modelos tipográficos de las letras en tamaño de 2 mts. Esta complicidad por las letras, las palabras y el lenguaje, traducido a sus equivalentes gráficos, le ha valido el premio del Primer Abierto Mexicano de diseño, 2013.
Gracias a la participación de mi querido amigo Lugo, tuve la oportunidad de estar en la inauguración de los carteles, animaciones y dispositivos sonoros en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Ahora, tengo el libro en mis manos y puedo asegurarles que es una experiencia que no se acaba. Escribe Escribano es el “Call to action” con el que, según nos cuenta el escritor en la presentación, María Romero, Directora General de este proyecto, despedía las llamadas telefónicas cuando le preguntaba por los avances. Y así surgió el título.
José Antonio Lugo es Licenciado en Letras Francesas y Maestro en Literatura comparada por la UNAM. Es autor de Caligrafías (El viejo Pozo/Universidad Autónoma de Chiapas, 2003) y la Inocente perversión: mirada y palabra en Juan García Ponce (Conaculta, 2006) con el que obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas. También escribió Resonancias (Terracota 2008), y Afroditas, Evas y Lolitas (Samsara 2011). Es director de la revista Casa 9, del Foro Cultural Chapultepec y de Casa verde, espacio de desarrollo integral.
Para este proyecto, Lugo, que es una enciclopedia caminante, crea un almanaque barroco lleno de imágenes, ideas, datos, personajes, lugares, recuerdos, sensaciones, cariños, sucesos, costumbres, saberes y valores de lo más variado a partir de la evocación creativa de las consonancias, disonancias y resonancias que le sugieren la forma, el sonido, el uso y la historia de cada letra.
Acapulco, Box, Cerezo, Chingada, Diablo, Elefante, Gelatina, Horma, Imprenta, Juego, Klee, Laica, Mosca, Neandertal, Ñoñería, Océano, Papiroflexia, Quimera, Rasputín, Sátiro, Tornillo, Uva, Ventana, Waterloo, Xochimilco, Yucatán y Zeppelin, son los mundos elegidos en cada texto para ser representadas en los carteles policromados de cada letra. La tipografía Chayote fue desarrollada por David Kimura. El libro es una edición en pasta dura con una portada muy dinámica, donde se exhiben todos los nombres de los colaboradores y en una serie de recuadros que enmarcan el título las letras y el autor del diseño.
A la X de México, la encuentra en la cerveza, las películas para adultos y las tallas extra, en la actitud ante los diferentes, en la música, en las artes plásticas, en el servicio de salud pública y en el santuario de las flores, entre otras interesantes asociaciones semánticas y fonéticas. Para descubrirlas, tienes que leerlo.
La G de Gelatina, es pretexto para hablar del gozo, la gota y la gula, de Gabriel García Márquez y de asociar el grito del 15 de septiembre con el nombre del cuadro de Edward Munch; de la ópera y de la grilla, de las preferencias sexuales y de la geografía, de arquitectura, la revolución y la literatura, del showbusiness, la no violencia y la muerte, la música y la buena educación.
La D de Diablo la encuentra en la fe y en la incertidumbre, en el Castillo de If, y en el Arte surrealista, en la escultura pública y en la pintura romántica, en la historia de un náufrago y en el constructor del laberinto. Cito: “La partícula "des" colocada antes de un verbo, se vuelve una acción negativa”, como des-lavado, des-lumbrante.
Escribe Escribano contiene la semilla de todas las posibilidades del lenguaje. Es una cascada de significados, un rizoma de metáforas. Cada letra es un viaje de conocimiento, una encrucijada de sensaciones y recuerdos, una meta, un reto intelectual, un acertijo, es un libro joya y un juego cultural. Se puede leer de corrido o al azar (como Rayuela). También se puede hacer a partir de la lectura de tus iniciales y descubrir, como en una tirada de Tarot, el mensaje oculto; al fin que también son 22 letras, como los Arcanos. El ritmo cabalgante de cada texto te hace ir de una letra a otra, permitiéndole al libro ofrecerte distintas combinaciones, así como lo explica en la A, que al darse media vuelta ocupa el lugar de la Z en este desfile creativo de trampolines incesantes.
Aunque los temas que aborda el autor, como referencias intertextuales y disciplinarias son muy variadas, se descubren esos guiños de amor a la literatura francesa, a la gastronomía, a la astrología y a la amistad, temas constantes en la obra de este escribano.
Sería impráctico mencionar aquí el nombre de todos los colaboradores que participaron en este gran proyecto, pero tengan la seguridad de que abarcan las 22 letras y las representan con mucha dignidad.
Acapulco, Box, Cerezo, Chingada, Diablo, Elefante, Gelatina, Horma, Imprenta, Juego, Klee, Laica, Mosca, Neandertal, Ñoñería, Océano, Papiroflexia, Quimera, Rasputín, Sátiro, Tornillo, Uva, Ventana, Waterloo, Xochimilco, Yucatán y Zeppelin, son los mundos elegidos en cada texto para ser representadas en los carteles policromados de cada letra. La tipografía Chayote fue desarrollada por David Kimura. El libro es una edición en pasta dura con una portada muy dinámica, donde se exhiben todos los nombres de los colaboradores y en una serie de recuadros que enmarcan el título las letras y el autor del diseño.
A la X de México, la encuentra en la cerveza, las películas para adultos y las tallas extra, en la actitud ante los diferentes, en la música, en las artes plásticas, en el servicio de salud pública y en el santuario de las flores, entre otras interesantes asociaciones semánticas y fonéticas. Para descubrirlas, tienes que leerlo.
La G de Gelatina, es pretexto para hablar del gozo, la gota y la gula, de Gabriel García Márquez y de asociar el grito del 15 de septiembre con el nombre del cuadro de Edward Munch; de la ópera y de la grilla, de las preferencias sexuales y de la geografía, de arquitectura, la revolución y la literatura, del showbusiness, la no violencia y la muerte, la música y la buena educación.
La D de Diablo la encuentra en la fe y en la incertidumbre, en el Castillo de If, y en el Arte surrealista, en la escultura pública y en la pintura romántica, en la historia de un náufrago y en el constructor del laberinto. Cito: “La partícula "des" colocada antes de un verbo, se vuelve una acción negativa”, como des-lavado, des-lumbrante.
Escribe Escribano contiene la semilla de todas las posibilidades del lenguaje. Es una cascada de significados, un rizoma de metáforas. Cada letra es un viaje de conocimiento, una encrucijada de sensaciones y recuerdos, una meta, un reto intelectual, un acertijo, es un libro joya y un juego cultural. Se puede leer de corrido o al azar (como Rayuela). También se puede hacer a partir de la lectura de tus iniciales y descubrir, como en una tirada de Tarot, el mensaje oculto; al fin que también son 22 letras, como los Arcanos. El ritmo cabalgante de cada texto te hace ir de una letra a otra, permitiéndole al libro ofrecerte distintas combinaciones, así como lo explica en la A, que al darse media vuelta ocupa el lugar de la Z en este desfile creativo de trampolines incesantes.
Aunque los temas que aborda el autor, como referencias intertextuales y disciplinarias son muy variadas, se descubren esos guiños de amor a la literatura francesa, a la gastronomía, a la astrología y a la amistad, temas constantes en la obra de este escribano.
Sería impráctico mencionar aquí el nombre de todos los colaboradores que participaron en este gran proyecto, pero tengan la seguridad de que abarcan las 22 letras y las representan con mucha dignidad.
José Manuel Ruiz Regil
De "Historia de mis libros"
domingo, 3 de enero de 2016
“Toda pasión vista de fuera es ridícula”
“A veces me canso de ser hombre”, Pablo Neruda
La búsqueda de solución a “los problemas de esta pobre vida breve”, es el asunto del cuento “El muñeco”, de Susan Sontag, escritora, novelista, ensayista y directora de cine estadounidense, merecedora del Premio Jerusalem de literatura (2001) y Príncipe de Asturias (2003), referencia obligada del activismo anti-imperialista y feminista de los años 60.
El deseo humano de eludir todas las programaciones sociales, las responsabilidades personales, los trámites cotidianos que despersonalizan, las máscaras que esconden al ser para poder estar donde conviene; la rutina que garantiza una permanencia efímera, el hartazgo de la repetición, y el miedo a que la vida se vaya en lo que nos dijeron que era y no en lo que la quisimos que fuera.
Este sueño de fuga se combina con otro de poder y dominio sobre una voluntad ajena. La expresión, tal vez, de un esclavismo contemporáneo o por qué no una apatía existencial creativa. Una de las primeras representaciones de esta pulsión “demasiado humana” sea el mito hebreo de El Golem, magistralmente sintetizado en el poema del mismo nombre escrito por Jorge Luis Borges. Algún parentezco tendrá también la historia de Frankenstein, de Mary Shelly, Yo Robot, de Isaac Asimov, Bladerunner, inspirada en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Phillip K. Dick, y muchos otros ejemplos a lo largo de la cinematografía y de la literatura del siglo 20. Cabe mencionar el híbrido que supone la propuesta del mexicano Juan José Arreola con Baby H.P., Plastisex e incluso Parábola del trueque, donde una aparente misoginia construye un edén para los hombres al ofrecer cambiar sus esposas viejas por unas nuevas. Pero en esta como en otras historias los breves momentos de alegría no superan los estragos de la realidad.
La solución que halla el protagonista de El muñeco a su mediocre existencia, limitada a cumplir con los roles sociales, laborales y familiares que permiten el flujo continuo de la econoḿia y el supuesto orden comunitario, es inventar un muñeco que se parece a él y hacer que lo sustituya en todos estos roles, mientras él inaugura unas vacaciones existenciales que comienza a disfrutar antes de lo que se imagina. La primera vuelta de tuerca viene cuando el muñeco quiere divorciarse de la esposa de su creador porque quiere casarse con la señorita Amor, la nueva secretaria de la oficina. Lo curioso aquí, al contrario de las otras historias es que el autor del muñeco tiene gran empatía hacia las necesidades de conciencia de su obra y hace todo lo posible por cumplir sus deseos, o al menos favorecer su libre albedrío. Así es que manda a hacer otro muñeco, pero insiste en que en vez de que se parezca a él sea idéntico al primer doble. Alguna diferencia habrá. Confía en ello. Entonces este segundo muñeco sustituye al primero, que a su vez sustituye al autor y los tres desarrollan una vida independiente a la que el hombre se asoma de vez en cuando, incluso se asume como tío de los hijos de los dos y de los hijos del segundo con su esposa.
¿Cuál es la historia oculta detrás de lo evidente? ¿Por qué el hombre, de quien no sabemos su nombre, como una confirmación de que este sueño es inherente a cualquiera, es capaz de endosarle -por decirlo de alguna manera- a sus dobles, a su esposa y a sus hijas con tal de desaparecer de la escena, pero no desaparece del todo? ¿Cuál es la intención en la búsqueda de esa distancia voyerista de su propia vida? ¿Cuál es el gozo de preferir ser el amigo, o el tío de sus propias hijas y de los hijos que los dobles autónomos concibieron con las parejas que él les propició?
Finalmente, y lo dice Sontag a través del personaje-narrador: hay dos formas de solucionar el dilema de la existencia. Una es el suicidio y la otra la multiplicación. La pulsión natural a defender la vida aleja a la mayoría de la primera, pero por milenios hemos optado por la segunda, a través de la procreación. Este es un ejemplo creativo de cómo se puede multiplicar o duplicar el modelo original sin tener que involucrar los genes en ello y además evitar que la descendencia no se convierta en una carga, sino en una ayuda, en un desdoblamiento de una sola vida en otras dos independientes, de las que además, se puede ser testigo presencial y aprendiz activo, pues no cabe duda que a veces los androides o los dobles o los golems tienen más deseo de vida que el mismo ser humano. ¿Será posible que Sontag ya viera el albor de la era digital en la que un individuo desde su ordenador puede ser ubicuo y diverso, a través de la creación de identidades múltiples? Cuento muy actual, pues hoy con la preeminencia de las redes sociales, la virtualidad, la narco-cirugía, la clonación y los diversos adelantos de la ciencia moderna esta historia podría ser algo más que metafórica. Todas estas técnicas nos ofrecen la viabilidad de tener una o más identidades y desarrollar, en paralelo, una o más historias de vida. Diríase que es una especie de esquizofrenia colectiva socialmente aceptada en la que en realidad no nos interesa la esencia del individuo sino su interacción inmediata. Quedemos, pues, a la espera del próximo salto tecnológico que ofrecerá a los maridos arrepentidos, a los padres de cartón y a los empleados calienta-sillas, sustituir su presencia efectiva por la ilusión de un Holograma.
¿Cuál es la historia oculta detrás de lo evidente? ¿Por qué el hombre, de quien no sabemos su nombre, como una confirmación de que este sueño es inherente a cualquiera, es capaz de endosarle -por decirlo de alguna manera- a sus dobles, a su esposa y a sus hijas con tal de desaparecer de la escena, pero no desaparece del todo? ¿Cuál es la intención en la búsqueda de esa distancia voyerista de su propia vida? ¿Cuál es el gozo de preferir ser el amigo, o el tío de sus propias hijas y de los hijos que los dobles autónomos concibieron con las parejas que él les propició?
Finalmente, y lo dice Sontag a través del personaje-narrador: hay dos formas de solucionar el dilema de la existencia. Una es el suicidio y la otra la multiplicación. La pulsión natural a defender la vida aleja a la mayoría de la primera, pero por milenios hemos optado por la segunda, a través de la procreación. Este es un ejemplo creativo de cómo se puede multiplicar o duplicar el modelo original sin tener que involucrar los genes en ello y además evitar que la descendencia no se convierta en una carga, sino en una ayuda, en un desdoblamiento de una sola vida en otras dos independientes, de las que además, se puede ser testigo presencial y aprendiz activo, pues no cabe duda que a veces los androides o los dobles o los golems tienen más deseo de vida que el mismo ser humano. ¿Será posible que Sontag ya viera el albor de la era digital en la que un individuo desde su ordenador puede ser ubicuo y diverso, a través de la creación de identidades múltiples? Cuento muy actual, pues hoy con la preeminencia de las redes sociales, la virtualidad, la narco-cirugía, la clonación y los diversos adelantos de la ciencia moderna esta historia podría ser algo más que metafórica. Todas estas técnicas nos ofrecen la viabilidad de tener una o más identidades y desarrollar, en paralelo, una o más historias de vida. Diríase que es una especie de esquizofrenia colectiva socialmente aceptada en la que en realidad no nos interesa la esencia del individuo sino su interacción inmediata. Quedemos, pues, a la espera del próximo salto tecnológico que ofrecerá a los maridos arrepentidos, a los padres de cartón y a los empleados calienta-sillas, sustituir su presencia efectiva por la ilusión de un Holograma.
Más de Susan Sontag
José Manuel Ruiz Regil
De Mis 100 cuentos predilectos.
Libro en construcción.
jueves, 17 de diciembre de 2015
Los Fabuladores, de Saki
Esta es la historia de dos tipos de la misma calaña, que se dan a sí mismos una sopa de su propio chocolate. Desde la amabilidad más cortesana hasta la grosería más insultante, un forastero y un oriundo evaden mutuamente sus verdades para no caer en la trampa del mendigo que vive bien de recibir limosnas. A través del diálogo de los personajes nos vamos enterando de la vida de cada uno, aunque la del oriundo suene tan fantástica que ni el forastero la cree. A cada intento del forastero de embarcar al oriundo en un fraude, éste le revira una respuesta que aleja al adversario de su objetivo. Es capaz de mentir sobre mentiras para cerrarle al otro cualquier posibilidad de ataque. Finalmente, éste se da por vencido y se retira.
El cuento está basado en un refrán popular que dice que “Nunca dos que se dedican al mismo negocio estarán de acuerdo”.
sábado, 5 de diciembre de 2015
Aceite de perro, Ambrose Bierce
Para leer el cuento, da click en el título
Aceite de perro, Ambrose Bierce
Boffer Bings, voz narradora de esta historia es el hijo de una familia cuyo negocio se sustenta en la atracción de perros de la calle y de niños no deseados para ser eliminados y obtener un producto medicinal que se ha vuelto muy popular en la región: Aceite de perro.
Al avanzar en esta lectura del autor norteamericano, sin tener la referencia de que es uno de los autores de literatura negra más representativos del siglo XIX, seguía con incredulidad los hechos: Un padre que obtiene aceite de perro hirviendo los cuerpos en calderos para destilar su grasa y venderla a los médicos -que además la recomendaban como muy saludable a sus pacientes, quienes la conocían como Lata de Óleo-; una madre que en un taller lejano se encargaba de dar buen fin a los niños problema, y un hijo que ayudaba a sus progenitores en la limpieza de sus industrias.
Pero un accidente, la posibilidad de un encuentro de Boffer con un policía, de quienes él pensaba “que sus actos, cualquiera que sea su carácter, son provocados por los motivos más reprensibles”, lo dirigió a esconderse en la fábrica de su padre, mientras llevaba cargando el cadáver de un niño hermoso. Es aquí donde la historia da una vuelta de tuerca, pues para deshacerse del cuerpo, Bings, lo mezcla en el caldero junto con los perros que su papá estaba destilando, y según narra, este fue el evento que cambió su vida.
La historia está narrada desde el presente, es una confesión del personaje del acto que condenó a sus padres a su muerte. Pero el tono en que está escrito no muestra mayor remordimiento moral por la naturaleza de los actos, sino por la quiebra y desaparición del buen negocio que habían logrado sus padres con el ajuste a la receta del aceite, el cual se había vuelto de mucha mejor calidad a partir de la inclusión del cuerpo del niño. Esto trajo cambios en la manera de operar de los adultos, hasta que fueron reprimidos por la administración de la ciudad. Entonces viene el desenlace en el que ambos culpando al otro de su quiebra, luego de una lucha innoble, acaban hundidos en el caldero.
El lamento de Bings sorprende por su ambigüedad. Si bien los crímenes de su padre le parecían de lo más normal, por otro lado tenía conciencia de la naturaleza moral de sus actos. Sin embargo, el lamento mayor fue el de acabar con su fuente de trabajo al confesarles a sus padres lo ocurrido con el cadáver del niño, la desaparición de su entorno familiar, y una empresa prometedora.
No puedo dejar de pensar en la gran metáfora que esto entraña. No puedo ver los crímenes como actos delictivos nada más, producto de una conciencia distorsionada e insensible. He sentido, a lo largo de la lectura que este dejar en los huesos a los perros y más tarde a los humanos que se han convertido en la escoria de la sociedad es justo lo que la cultura discriminatoria e individualista en que vivimos, cuyo principal objetivo es la ganancia, por encima de la persona, ha logrado. El hambre de los marginados, la cosificación de la miseria.
De alguna manera el sistema social va excluyendo y reciclando a este sector, y para ello se necesitan trabajadores. A veces se encuentran en las filas de la administración pública y otras en el sector empresarial, cuando no colaboran estrechamente unos y otros. Esta amoralidad que persigue la eficiencia a cualquier costo retrata de manera humorística y macabra uno de los rasgos de nuestra cultura. La denuncia de Bings es mucho más que un remordimiento por un pecado cometido en la juventud.
José Manuel Ruiz Regil
jueves, 19 de noviembre de 2015
Guía para padres que tienen hijos con Enfermedad Renal Crónica
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| Foto tomada del sitio de Facebook |
El nuevo Hospital Civil de Guadalajara, “Dr. Juan I. Menchaca”, a través de la División de pediatría, específicamente el área de Nefropediatría, impulsa esta iniciativa que dirige la atención sobre “una enfermedad que ya alcanza la categoría de pandemia”, pues como dice el Dr. José C. Florín Yrabien, Nefrólogo pediatra, en su generoso prólogo: “...considerada (la ERC) un importante problema de salud mundial, pues afecta a más del 10% de la población en general”.
En 16 capítulos que van desde la definición de riñón hasta la espiritualidad, médicos nefrólogos, enfermeros especialistas en nefrología, pediatras, nutriólogas, psicólogos y hasta un sacerdote jesuita ofrecen una visión práctica de cómo abordar los cuidados, el crecimiento, la educación y el desarrollo de un niño que cursa por esta enfermedad.
Desarrollado, en su mayoría a partir de preguntas sencillas y comunes, los profesionales abordan los temas con una lógica práctica, brindando a los padres información útil, clara y accesible para todos los niveles de comprensión.
Cada capítulo guarda información valiosa y una invitación a la acción consciente. Se explora el proceso de duelo, tanto en el paciente como en el cuidador, se instruye sobre cuidados paliativos, tratamiento farmacológico, terapia sustitutiva (diálisis peritoneal /hemodiálisis), manejo de urgencias fuera del hospital, recursos para afrontar el estrés y manejar las emociones tanto de los hijos como de los padres, familiares o cuidadores; el juego como un importante catalizador de la socialización, la educación, la reorganización de la vida diaria, y la formación de redes de apoyo, entre otros temas esenciales. Además, cuenta con una amplia sección de referencias bibliográficas para quienes deseen seguir profundizando en el conocimiento de la materia.
Este libro ha sido editado por el Nuevo Hospital Civil de Guadalajara, Juan I. Menchaca, El Colegio de Pediatría de Jalisco, A.C. y COECYTJAL en Editorial Cuéllar y Ayala en el año 2015. Su formato es cómodo y está impreso en papel couché, lo cual realza la calidad del diseño. Las ilustraciones son creadas y donadas por “Grupo Malba”, por el L.D.I. Jacobo Benjamín Acosta Aguilar.
Guía para padres que tienen hijos con Enfermedad Renal Crónica se convertirá en el libro de cabecera de los padres comprometidos que buscan aceptar una realidad, por difícil que sea, y hacer los ajustes necesarios para que su hijo tenga las oportunidades de crecimiento y desarrollo que merece, y ellos a su vez, disfruten de una familia integrada, colaboradora, empática y saludable.
Coordinadores:
Dra. Beatriz Verónica Panduro Espinoza.
Médico Pediatra con Adiestramiento Avanzado en Nefrología Pediátrica, Universidad de Guadalajara, Sede Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”
Maestra en Desarrollo Humano por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.
Estudios en Cuidados Paliativos, Metodología en Educación para Adultos (Instituto Mexicano de Desarrollo Comunitario) y Espiritualidad (Escuela de Espiritualidad Franciscana y Centro Ignaciano de Espiritualidad).
Doctorante en Investigación Educativa Aplicada, en el Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio.
Adscrita al servicio de Nefrología Pediátrica del Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”, Guadalajara, Jalisco, México.
Profesor de Educación Médica en la Especialidad de Pediatría Médica y de Pediatría en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud.
M. En C. Luis Gustavo Orozco Alatorre
Jefe de la División de Pediatría, Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca” Profesor Titular de la Especialidad de Pediatría Médica, Universidad de Guadalajara, Sede Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca.
Miembro de la Academia Mexicana de Pediatría.
Presidente del Colegio de Pediatría de Jalisco.
Colaboradores:
Dra. María Luisa Salazar Gutiérrez, Dr. Gustavo Pérez Cortés, Dra. Cristina Ochoa Ponce, L.N.Aidé Aranzazú Navarro Jiménez, Lic. en Enfermería Elba López Gudiño, Lic. en Enfermería Patricia Ríos Armenta, Lic. en Enfermería Alicia Cabrera Salcedo, Enfermera María Luisa Castillo Román, Enfermera Maricela Mejía Armenta, Dra. Yuriko Nakashima Paniagua, Lic. Eva Sánchez Talamantes, Dra. Noemí Gómez Gómez, P. Luis Valdés Castellanos
jmrr
viernes, 24 de julio de 2015
Notas acerca de Un cuidador de inicios, Por Rocío García Rey
Se trata de una poética de los inventarios literarios; inventarios que se presentan al lector fuera de la vitrina del museo literario, pues el juego intertextual sirve para formular, reformular y aniquilar una y otra vez, incluso el mismo poema. De esta manera las historias, los personajes, las frases, los diálogos se usan para darle un gran giro a la inventio oficial. Porque, ¿de dónde sale la literatura si no es de ese andamio llamado lenguaje? Pero es incluso ese andamiaje en el que los sintagmas pueden asumir la forma de tablones ya horizontales, ya verticales, ya combinados.
Estamos ante la disolución de las fórmulas que nos dotan de apariencia y que por ser precisamente apariencia nos hacen creer que la palabra, el sintagma por sí sólo revela verdad. Browne nos muestra, como Pizarnik cuando se preguntó: “Si digo agua, ¿beberé?”, que el lenguaje nos permite cambiar el orden acostumbrado de las matruskas. De ahí que leamos esta sentencia: “El dolor es una falsedad que no se reconoce”.
La vida misma no es sino mera apariencia; evanescentes somos, tal característica la devela el poeta cuando desmonta los significados edulcorados para espetarnos y decirnos: “De la vagina mezclándose con el semen nace una flor marchitándose”.
Es la literatura, los mitos, las historias y sus recovecos por los que se atreve a viajar el lápiz del autor para elaborar, ora una caricaturización de los personajes con los que supuestamente se abre parte de la historia bíblica, ora la reinvención y reacomodo de la historia griega o romana, por mencionar algunas.
Las genealogías que nombramos en un principio se vuelven turbias y desajustan las creencias pusilánimes y univocas. Así, leemos: “Eva es una manzana invisible y Adán un gusano imaginario. Caín tiene rabia de Adán y Eva no está en ningún lugar / Es una manzana invisible corroída por un gusano cualquiera/ […] De Adán sale un chorro de sangre y es una manzana roja/ Y Caín se la come como a Eva”. La yuxtaposición de vacuidades nombradas como “manzana invisible”/ “gusano imaginario” permiten la enunciación de un campo icónico en el que la violencia es casi lo único seguro en nuestros orígenes.
Si hemos dicho que la única certitud es la violencia, entonces podemos entender que la bondad como convención también se desvanezca, pues para el poeta, hemos perdido la armonía, escribe: “Perdiendo la alegría de una quietud llamada Universo”.
En Revelaciones de un cuidador de inicios el eje de la historia no son los documentos de las grandes batallas, en este texto la transgresión se halla en lo que hemos llamado un desmontaje de los otros anales : los de la literatura. Así de una forma metafórica podemos decir que el autor desmitifica y deconstruye una cierta teoría de la historia. El tiempo ¿dónde se halla? Si el mismo autor deja asentado en su primer poema:
“No hay historia”.
¿Los padres quiénes son? Los cuerpos sexualizados cambian de identidad y acaso se conserva una luna ora sensual, ora sexual. “Pero la luna reveló a la mujer desnuda”, acota el poeta.
Se entiende que la historia sea inexistente porque los referentes temporales no existen en el universo de Browne: “El secreto de Jamás era que Nunca no tuvo madre en el tiempo, /Y padre en el espacio, y hermanos en el espacio y tiempo. / Ese era el secreto de Nunca que Jamás no tuvo padre espacio ni madre tiempo”. Peter Pan queda, entonces, condenado a la ausencia de coordenadas espacio temporales.
Es en esta nueva construcción de espacios que el lenguaje gana terreno y se vuelve así, el único soporte para reinventar el mundo. Por ello los autores se vuelven personajes y los personajes son los verdaderos autores de la historia. Son mujeres como Julieta, Isis, Cleopatra y Chlora quienes pueden dotar de eros al mundo. Los dioses se vuelven terrenales por y con ellas, porque acaso nunca ha existido el espacio divino. Por estas mujeres la tierra es apta para los dioses; pero aun estas mujeres encarnan la ausencia. “Y te fuiste”, dice Browne, en el poema donde presenta a Isis.
Si hemos hablado en este texto de evanescencia, ésta queda asentada cuando el autor esgrime la sentencia: “El hombre es la muerte”. Y en medio de esa muerte, como parte de las transgresiones que devela el autor, nos enfrentamos a las otras mujeres, a quienes se les ha arrebatado la posibilidad de vida, y por ende la cualidad de eros: me refiero a las madres que han arrojado al basural a sus hijos, a las madres cuyo sexo ha sido sublimado. La maternidad como acto per se y sacralizado desaparece. “Cada hombre arrojado al basural por su madre es un secuestrador de mujeres, /Que lleva una antorcha en su pecho para quemarlas como quemarían Troya.”
Hay, en conclusión, en el trabajo de Browne, un trabajo metatextual que nos muestra que la hoja en blanco puede desaparecer sabiamente mediante el artilugio escritural para que las historias -literarias o no-, hallen múltiples rutas, múltiples versiones. Pues, aunque el autor, diga que: “La literatura distancia de la memoria”, quizá convenga pensar con el poemario que ahora presentamos, que es posible reinventar las memorias, es decir, reinventar las palabras.
Rocío García Rey
México, D.F. 05 de enero del 2015.
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jueves, 16 de abril de 2015
...y serán como dioses (Salmo 81 (82)*
El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto planta tu jardín y adorna tu alma, en vez de esperar a que alguien traiga flores.
William Shakespeare.
Es una feliz coincidencia que este domingo, cuando la fe Católica conmemora la resurrección de Cristo, rindamos, también, este homenaje a nuestro querido maestro, el guionista, ensayista y dramaturgo Alejandro Cessar Rendón, haciendo una lectura de una de sus obras que no podría ser más adecuada: Lázaro: el perdón. Editado en 2002 por el Instituto Mexiquense de Cultura. Un poema dramático en un acto que nos sitúa en el origen del mito judeo-cristiano de la resurrección, y cuestiona la dependencia a una autoridad externa para la realización del máximo potencial individual, que es la conciencia cósmica.
Cuando Jesús vuelve a Betania, donde lo esperaba un grupo de judíos inconformes con sus enseñanzas para apedrearlo por la blasfemia de haberse llamado Hijo de Dios, y dioses potenciales a todos los hombres de conciencia, sus apóstoles, el milagro que habrá de representar el summum de sus enseñanzas está por realizarse: la resurrección de Lázaro, que ha muerto físicamente a causa de una enfermedad. Ese es el punto de partida de la obra de Rendón. Sin embargo, a diferencia de los Evangelios, en esta historia Lázaro no espera a El maestro, sino que resucita por sí mismo, y gracias al perdón de su madre, que atiende a los ruegos de sus hijas para que se anime a parirlo una vez más.
“¿Crees que debamos hablar de él como se habla de todos los muertos?” se preguntan las hermanas constantemente, haciendo de esta línea una anáfora que otorga musicalidad y ritmo al texto en su primera parte.
Conocemos el lamento de la madre de Lázaro por haber parido un hijo muerto. Su voz se expresa con un lirismo mineral que otorga propiedades físicas al sentimiento. “Miren mis lágrimas de mármol, mis pétreas lágrimas corriendo sobre cara dura”. La metonimia que permite adjetivar los sustantivos refuerzan la calidad del dolor “¡Miren mis lágrimas cantera, lágrimas basalto, lágrimas turquesa y ópalo! Duras lágrimas, más duras que la hora del alumbramiento”. Un hijo muerto que vivió veintiún años. Esta figura poética (oxímoron) sirve al autor para darnos las claves de su tesis. Nacer muerto es una de las paradojas más terribles de la vida. Sin embargo, ella lo reconoce al decir: “¿pueden pensar en el dolor callado, el supremo dolor de ver a un hijo que no es hombre, ni es signo, ni es delirio, un hijo que no existe pero que ronda como espectro, que a diario se disuelve y se entrega a una muerte sin entierro?”
¿No suena esto a la descripción del individuo anónimo en la masa, del cual habla claramente Ikram Antaki en su exquisito compendio de cultura El banquete de Platón? ¿O al perfil de El hombre mediocre, ese individuo mediano, sin ideales que obedece a la programación de la conveniencia que nos entregó José Ingenieros a principios del siglo pasado? ¿O al espécimen que mejor retrata al individuo contemporáneo, representado en la proyección Zombie que tan absurdo éxito ha tenido entre los más chicos?
La madre habla de la vida de Lázaro como de un sueño del que al abrir los ojos se despierta a un nuevo sueño para despertar en otro y en otro; y está cansada de parirlo mil y un veces muerto. Es el sueño de la inconsciencia, del automatismo, de la indolencia espiritual, de la no realización, de la desconexión total del Ser. Y eso, la madre lo perdona. Pues como ella dice: “Perdonar es dar la vida… Hoy es el día del perdón y reviven los muertos.”
Siguiendo el método de interpretación simbólica que nos enseña Alejandro Jodorowsky en Los evangelios para sanar, La madre es el Basto, que representa al sexo, la creación, y a la conciencia espiritual; el hijo, el Oro, el cuerpo, la materia a quien la madre le otorga la posibilidad de vivir en el amor, la verdad y la fe, la Copa. Y éste la toma. Quiere vivir. Así es que en la historia de Rendón, Lázaro resucita antes de que llegue El maestro para obrar el milagro. Ya no fue necesario. Ahora El maestro no puede demostrar su poder. Lázaro es el ego y todos los aspectos de la personalidad que no se construye para fines trascendentes, sino para la apariencia, para tener más que para ser, y apesta, se está pudriendo entre las hermanas (la razón y la duda). Pero el perdón, es decir, la aceptación de la conciencia, la elección del amor a la incertidumbre, en vez del miedo a la verdad, dan nueva vida a Lázaro. Dice Jodorowsky: “Todos estamos muertos. Mientras que algunos de nosotros no haya realizado su toma de conciencia, todos somos Lázaro muertos en descomposición, encerrados en una cueva bloqueada por una piedra.”
Hasta aquí la coincidencia del evangelio con el poema de Rendón. A excepción del tiempo en que se obra el milagro, pues de aquí en adelante el protagonista principal de los Evangelios es degradado por la conciencia representada en la madre de Lázaro, y condenado a muerte por propagar la mentira de su filiación única con Dios, “porque Dios es el hombre que ha dejado ya sus mitos”.
Aún así, convencida de que su hijo no ha renacido, sino que sólo ha despertado de otro sueño a una nueva muerte, insta a El maestro y a Lázaro a que salgan de la tumba y mientan a la multitud; que le entreguen el milagro que esperan, el mito que los sostendrá más de dos mil años sin vida, porque, dice la madre: “La mentira agarra a los muertos…que son los que no sirven, los que nunca fructifican. Son los arroyos secos, los libros nunca abiertos, los sueños no soñados, los silencios”.
Ahora es momento de abrir el libro y renacer en sus palabras al maestro Rendón, quien en esta obra nos invita a empoderarnos de nuestra condición humana; de la posibilidad de desarrollarnos como personas conscientes, y nos emancipemos de las figuras de autoridad que la mayoría de las veces sólo vampirizan el espíritu de los ingenuos, pues propagando una mentira como verdad, sólo pueden conducir a la muerte.
*según traducción.
José Manuel Ruiz Regil/ Analista cultural.
5 de abril de 2015 Casa del Risco, San Angel.
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miércoles, 25 de febrero de 2015
Sin anestesia, Happening en 5 movimientos
El otro poema de los dones, Jorge Luis Borges
El hombre es cosa vana, variable y ondeable.
Michel de Montaigne
Primero. Crónica de un mundo creado a partir de un yo mutable.
Si tuviera que buscar una imagen visual para ejemplificar la estructura de un libro como Manual de Neurocirugía para Zombies, de José Miguel Lecumberri, editado por Inferno Ediciones, elegiría La escalera infinita, de Escher, o El triángulo imposible, pues creo que junto con el concepto Deleuziano de Rizoma, que Lecumberri toma prestado a la filosofía, es lo que mejor puede visibilizar la dinámica de posibilidades mutagénicas de los muertos en vida, pues siendo este modelo diverso, versátil y multidimensional, su desarrollo, en cualquiera de los casos, no va a ninguna parte.
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| Banda de Moebius |
Segundo. El columpio de una dualidad que se sintetiza en el no ser.
En la dicotomía muerte-vida, espíritu-materia, inconsciencia-consciencia, territorio-vacío, deseo-consumo, Estado-Capital (en términos económicos, por supuesto) hay una intensa reflexión sobre El otro. Ese que es el mismo, diría Borges, pero distinto. El que, según Lecumberri, “ha perdido su inmanencia”. ¿Su inmanencia de qué? De lo humano, se entiende. El libro comienza con una declaración ontológica: “El ser humano es sus deseos”. Y en contraposición a eso luego José Miguel nos regala sendos párrafos de una prosa poética en los que de manera muy fecunda expone la idea de que el zombie es el no deseante, porque es, entre otras cosas, el cuerpo sin espíritu (parafraseando). “… Sólo un diletantismo de la vacuidad, una ciencia de la muerte y la credulidad, un conformismo que busca la enajenación de las demás auto-conciencias”. Pero, ¿no es acaso el deseo, precisamente, lo propio del cuerpo?
Para Lecumberri, sin embargo, el deseo del Zombie es “un conjunto de singularidades amalgamadas”. Y estas singularidades las explora con la imagen de la isla. Bajo estos principios especulares, nos adentramos en una atmósfera Carroliana (me refiero al autor de Alicia en el País de las Maravillas) de ilusión conceptual, semántica y formal que, por un lado, como dice Cynthia Pech en su Anfiteatro, que antecede al texto, es un reto de escritura y de lectura; y por otro asistimos a la transformación de una voz narrativa, que es la del autor, quizás, o la de un personaje ficcional, que de manera crítica renuncia a su humanidad para convertirse en zombie, para ser congruente con la tesis de que ese es el destino de todo individuo civilizado.
Esta paradoja sí es rizomática pues el discurso emana de una conciencia sumamente autocrítica que se asimila al objeto de su crítica para ser criticado a su vez, al tiempo que actúa acríticamente, como resultado de su nueva naturaleza. Un círculo vicioso de producción y consumo. Una contradicción.
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| Andrés Cisneros, jmrr y Stephanie Lamadrid |
El texto es multívoco, lleno de intertextualidades que apelan a la filosofía social, a la psicología, a la mitología, a la ciencia, a la literatura, en un ejercicio al parecer de escritura automática que filtra todas las preocupaciones del inconsciente del autor, como lo ha venido haciendo en El matemático negro, y H1, textos que conforman las dos primeras partes de esta trilogía en la que nos queda clara la convicción de Lecumberri de que el ser humano es y está destinado a ser una nulidad. Es decir a no ser. En esta obra el personaje es un zombie en esa transición en la que desea dejar de desear para ser deseado.
Todo este entramado conceptual sirve a la literatura para metaforizar una conducta social, digamos, reciente (al menos 100 años): La de la docilidad hacia el consumo acrítico de todo lo que el aparato capitalista ofrece como sentido y propósito de vida. En torno a este ser desespiritualizado hace un repaso histórico de la escritura, desde la Epopeya de Gilgamesh hasta los intelectuales orgánicos del momento, pasando por el concepto de piedad, exilio, indigenismo, feminismo, machismo, otredad, sexualidad, salvación, mediatización, identidad, control, canibalismo, imperio, degradación, en una dialéctica de voces que va de la omnisciencia narrativa que habita el espacio teórico y poético del lenguaje, a la primera persona auto-referencial en presente que rompe el discurso con intervenciones cotidianas y domésticas del tipo: “Otro cigarro que se fuma el aire. Salgo a comprar más delincuentes. Vuelvo y despejo el escritorio. Prosigo.”
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| CLV Y JMRR |
Cuarto. Del Cogito ergo sum al compro luego existo y viceversa.
El título Manual de Neurocirugía para Zombies es muy atractivo, pero su contenido seguramente decepcionará a más de uno, pues lejos de encontrarse con un texto, en el mejor de los casos, satírico, a la manera en que Cortázar tramó sus instrucciones, o con una serie de indicaciones quirúrgicas para enfrentar al “hito de la pandemia”, como él lo llama, uno se topa con un ensayo que gira sobre sí mismo queriendo construir un mecanismo filosófico como una torre de Jenga, cuyas inconsistencias lo derrumban constantemente. Se engolosina en la crítica y en el juicio histórico y político con un absolutismo poco real que abarata el ímpetu poético que lo anima, pues ni el sistema es todo lo malo que plantea, ni el individuo es tan imbécil como supone. Prueba de ello es, al menos, el pequeño grupo que aquí se reúne -creo. Y menos ahora cuando el consumidor es un producto altamente sofisticado, crítico y exigente, con un conocimiento profundo de sus necesidades y de lo que se ofrece para satisfacerlas. Si esto no es la mayor expresión del sujeto deseante, y al tiempo, desde la perspectiva budista, del mayor de los sufrimientos, no sé dónde encontrar otro ejemplo. Con esto quiero apuntar un primer argumento contra la tesis apocalíptica de que el destino de todo individuo civilizado es volverse zombie, y rebatir la afirmación de Cisneros de la Cruz cuando dice en su ensayo sobre el libro Manual de Neurocirugía para Zombies. Determinación y predeterminación de la muerte (asumir el destino, un tema literario) que “a diferencia de los otros textos de Lecumberri, éste trasciende la contemplación y se vuelve acción”. Sí, en lo interno, en esos ríos subterráneos que ofrece la literatura; en la ficción y el personaje omnisciente que muta en otro él; sí en el ritmo y la búsqueda de estilo que crea una musicalidad a veces tropezada, a veces tartamuda, y otras vibrante y explosiva. No en cuanto al lo exterior. Sigue, como el modelo de Escher, estático, regodeándose en la descalificación de un modelo de sociedad donde el individuo auto-regulado, como una individualidad interdependiente, y organizada sí tiene la posibilidad de crear una voz consciente. No todo está perdido, quiero pensar. Siento. Deseo.
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| Salvador Chávez y jmrr |
Quinto. La casa del lenguaje es el seno donde se urden las conciencias.
“La escritura repara lo roto”. Esta afirmación de Lecumberri es un bálsamo que urde las tramas de los argumentos en este ensayo-poema-delirio, que a veces pareciera no tener ni pies ni cabeza. Celebro momentos de brillantes astucias literarias, como las nombraría Ricardo Garibay, (La savia de pétrea musicalidad) y lamento otros en los que la sintaxis es un fárrago cuyos retruécanos lejos de despejar las sombras e iluminar, ensordecen, oscurecen, empañan la comprensión de los conceptos, crípticos, de por sí. Me encanta la mención a la correctora de estilo, sobretodo en ese párrafo donde dice: “Sin unidad temática ni coherencia discursiva. Prosigue. Y luego dice “Este libro no tiene finalidad alguna. Es como su autor, completamente desatinado. No tiene centro ni márgenes, como el universo. Es una aleatoriedad desmedida. Prosigue”. Y uno sabe que esto, más allá de una autocrítica, es un guiño formal, un acto poético dentro del propio poema, que trasciende la doxa.
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| con asistentes a la presentación |
José Manuel Ruiz Regil
Analista cultural, Arte Duro Gallery, Curators & Dealers.
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sábado, 7 de febrero de 2015
Evocaciones de un caminante
Por Hortensia Carrasco Santos
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| Hortensia Carrasco, jmrr, André Cisnegro en C C Cerrojo 5 de febrero de 2015 |
Hacer un poema o varios cuyo tema sea la ciudad creo que tiene que ver con si se le ama o se lo odia, aunque cualquiera que sea el sentimiento, el poeta elige los versos que mejor plasman sus evocaciones. Es ahí donde comienza el viaje y es a partir del primer verso que el lector comienza a ser parte de un recorrido literario que lo hará sorprenderse porque siempre una ciudad guarda otras dentro de ella misma.
Y es que muchas veces la urbe nos expone a quedarnos perplejos ante sus maravillas o a quedarnos acongojados ante toda su fealdad; sin embargo, el hecho de que siempre exista en las grandes ciudades una situación desagradable no es una limitante para tener una visión amorosa sobre ellas.
Por ejemplo, Italo Calvino, en su libro Las ciudades invisibles nos muestra un acercamiento a aquellos viajes que emprendió Marco Polo y que daba cuenta a Kublai Kan, hijo de uno de los más sanguinarios gobernantes del imperio mongol. Pese a ser también un dominador del mundo el heredero de ese gran imperio escuchaba a Marco Polo con gran interés pues el viajero hablaba de ciudades maravillosas en las que a su vez parecía imposible habitar. Sin embargo, el mismo Calvino expresa que a pesar de que es cada vez más difícil vivir las ciudades no impide escribirles un poema de amor.
Por su parte el poeta Constantino Kavafis decía que “la ciudad te seguirá donde quiera que vayas” y me parece que al menos en poesía pocos son los poetas que no han hablado de la ciudad en un poema o en un libro completo.
En México, desde los tiempos prehispánicos se sabe de algunos poetas que le cantaron a sus ciudades, tal es el caso de Nezahualcoyotl, cuya sensibilidad estética lo llevó a plasmar el tema tanto en la arquitectura como en la poesía.
Tiempo después y ya en el Virreinato, Méndez Plancarte afirma que “la Nueva España matizó sus frutos con la savia y el aire nuevo de sus temas históricos o descriptivos, alusiones locales y costumbristas, mexicanismos y rasgos del naciente carácter propio de sus gentes, dando al conjunto de la poesía cierto sabor y tono mexicanos. Las loas a la ciudad de México ocupaban una parte de la poesía del siglo XVI.
La ciudad como veta escritural hace posible que surja poesía de diferentes tonalidades, es decir, según la vivencia urbana habrá poesía social, lírica, erótica, amorosa, entre otras y cuyos representantes forman parte de una lista que sería muy difícil poder citar, sin embargo podemos recordar por ejemplo a Efraín Huerta a José Emilio Pacheco, Dolores Castro, José Revueltas, Carlos Pellicer, Leopoldo Ayala, entre muchos otros.
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| Hortensia Carrasco y jmrr |
Vicente Quirarte ya hablaba de la capital mexicana en su ensayo Un testamento de la ciudad romántica, el cual quiero asociar con la visión cotidiana y amorosa de Regil. En el mencionado ensayo, Quirarte proporciona imágenes de la vida cotidiana a partir de algunas experiencias del poeta Manuel Acuña, quien caminó por las calles del Centro Histórico tantas veces antes de su suicidio en 1873 y cito lo siguiente:
“El 10 de diciembre de 1873, la plaza de Santo Domingo se reanima con los olores que llena el aire cuando abren sus puestos los vendedores de heno y paja, de soles y lunas de estaño”.
Eso sucedía en aquellos tiempos y en el ahora Regil, con sus poemas nos remite a otro tipo de olores, aquellos que dejan las personas que forman parte del poema Los gritones: tenemos entonces el olor del garrafón de agua electropura, del periódico, del gas, de las gorditas y peneques y de los tamales oaxaqueños.
Retomando el ensayo de Quirarte, este nos dice que “la ciudad que el poeta Manuel Acuña contempla, tampoco era segura, sobre todo por las noches, de hecho en octubre de 1873 se logra la captura de Jesús Arriaga, mejor conocido como Chucho el roto”.
Era otra época, sin embargo hay situaciones que son propias de la ciudad y es ahí donde el poeta tiene que comprender a esta capital a través de los vaivenes del tiempo. Regil recorre la urbe o la ur-bre como él le llama y trata de conocerla y cuidarse de no colocarla en sus poemas como mera anécdota sociológica, o preocuparse por la persecución del coloquialismo, pero sí pone atención a las trivialidades de la vida cotidiana haciendo que estás trasciendan transformadas en versos.
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| The Big Band Poet. |
José Manuel Ruiz Regil nos hace ver que el Distrito Federal es un sitio que está saturado de automóviles, por lo que se tiene que caminar para conocerlo y vivirlo, ya no solo a golpe de calcetín sino a golpe de cayo o grieta. Cito:
“Cuando camino, mis ojos se deslumbran entre tantas raíces y mi horizonte se ofrece lejano todavía, no tengo más remedio que abrazarlo”.
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| Alberto Cerrojo y jmrr |
En Testamento del caminante queda asentada una forma de vida de la ciudad de México a principios del siglo XXI, que no es igual a la del siglo XVI, tiempo en el cual la ciudad “era una niña que apenas balbuceaba”. Ahora la ciudad es “la enorme vagina que anida racimo de las especies”.
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| Arte Duro en Cerrojo |
Esta ciudad es otra en las palabras de un caminante que se decidió a inaugurar nuevas rutas de viaje, son las evocaciones de un poeta que sabe que con todo lo que sucede en ella deberíamos odiarla, pero sabe bien que la ciudad se repite pero con otras gentes, con otros nombres, que la prostituta con quien compartió Kerouac, se ha repetido en tantos sitios, porque en la Merced, en el Eje Central, en Garibaldi, deambulan a diario las Tristessa; así como los Chucho el roto, y que mientras haya fuentes habrá niñas bañándose y mientras haya una ciudad habrá otras, muchas ciudades dentro de ella esperando que un viajero, un explorador, les cante.
Leer el comentario sobre este libro, de Adriana Tafoya, la editora, leído el 20 de agosto de 2014 en el Foro Cultural Martí. .Aquí
Leer el comentario sobre este libro, de Juan Carlos Castrillón, leído el 20 de agosto de 2014 en el Foro Cultural Martí. Aquí.
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