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sábado, 16 de enero de 2016

Diccionario Lúguico



Editorial Horma edita Escribe Escribano, un proyecto que rebasa las carátulas del libro para convertirse en un proyecto multidisciplinario en el que participa el escritor José Antonio Lugo en el desarrollo de un texto a partir del abecedario, un diccionario lúdico; y a de ahí, como si de un guión se tratara, un gran equipo de diseñadores, fotógrafos, impresores, animadores, locutores, diseñadores de Apps, diseñadores sonoros, despliegan un esfuerzo que ha recorrido las calles de México, llevando a los paseantes una experiencia táctil, sonora, visual e intelectual con los modelos tipográficos de las letras en tamaño de 2 mts. Esta complicidad por las letras, las palabras y el lenguaje, traducido a sus equivalentes gráficos, le ha valido el premio del Primer Abierto Mexicano de diseño, 2013.

Gracias a la participación de mi querido amigo Lugo, tuve la oportunidad de estar en la inauguración de los carteles, animaciones y dispositivos sonoros en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Ahora, tengo el libro en mis manos y puedo asegurarles que es una experiencia que no se acaba. Escribe Escribano es el “Call to action” con el que, según nos cuenta el escritor en la presentación, María Romero, Directora General de este proyecto, despedía las llamadas telefónicas cuando le preguntaba por los avances. Y así surgió el título.


José Antonio Lugo es Licenciado en Letras Francesas y Maestro en Literatura comparada por la UNAM. Es autor de Caligrafías (El viejo Pozo/Universidad Autónoma de Chiapas, 2003) y la Inocente perversión: mirada y palabra en Juan García Ponce (Conaculta, 2006) con el que obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas. También escribió Resonancias (Terracota 2008), y Afroditas, Evas y Lolitas (Samsara 2011). Es director de la revista Casa 9, del Foro Cultural Chapultepec y de Casa verde, espacio de desarrollo integral.

    

Para este proyecto, Lugo, que es una enciclopedia caminante, crea un almanaque barroco lleno de imágenes, ideas, datos, personajes, lugares, recuerdos, sensaciones, cariños, sucesos, costumbres, saberes y valores de lo más variado a partir de la evocación creativa de las consonancias, disonancias y resonancias que le sugieren la forma, el sonido, el uso y la historia de cada letra.

   

Acapulco, Box, Cerezo, Chingada, Diablo, Elefante, Gelatina, Horma, Imprenta, Juego, Klee, Laica, Mosca, Neandertal, Ñoñería, Océano, Papiroflexia, Quimera, Rasputín, Sátiro, Tornillo, Uva, Ventana, Waterloo, Xochimilco, Yucatán y Zeppelin, son los mundos elegidos en cada texto para ser representadas en los carteles policromados de cada letra. La tipografía Chayote fue desarrollada por David Kimura. El libro es una edición en pasta dura con una portada muy dinámica, donde se exhiben todos los nombres de los colaboradores y en una serie de recuadros que enmarcan el título las letras y el autor del diseño.

A la X de México, la encuentra en la cerveza, las películas para adultos y las tallas extra, en la actitud ante los diferentes, en la música, en las artes plásticas, en el servicio de salud pública y en el santuario de las flores, entre otras interesantes asociaciones semánticas y fonéticas. Para descubrirlas, tienes que leerlo.

La G de Gelatina, es pretexto para hablar del gozo, la gota y la gula, de Gabriel García Márquez y de asociar el grito del 15 de septiembre con el nombre del cuadro de Edward Munch; de la ópera y de la grilla, de las preferencias sexuales y de la geografía, de arquitectura, la revolución y la literatura, del showbusiness, la no violencia y la muerte, la música y la buena educación.

La D de Diablo la encuentra en la fe y en la incertidumbre, en el Castillo de If, y en el Arte surrealista, en la escultura pública y en la pintura romántica, en la historia de un náufrago y en el constructor del laberinto. Cito: “La partícula "des" colocada antes de un verbo, se vuelve una acción negativa”, como des-lavado, des-lumbrante.

   

Escribe Escribano contiene la semilla de todas las posibilidades del lenguaje. Es una cascada de significados, un rizoma de metáforas. Cada letra es un viaje de conocimiento, una encrucijada de sensaciones y recuerdos, una meta, un reto intelectual, un acertijo, es un libro joya y un juego cultural. Se puede leer de corrido o al azar (como Rayuela). También se puede hacer a partir de la lectura de tus iniciales y descubrir, como en una tirada de Tarot, el mensaje oculto; al fin que también son 22 letras, como los Arcanos. El ritmo cabalgante de cada texto te hace ir de una letra a otra, permitiéndole al libro ofrecerte distintas combinaciones, así como lo explica en la A, que al darse media vuelta ocupa el lugar de la Z en este desfile creativo de trampolines incesantes.

    

Aunque los temas que aborda el autor, como referencias intertextuales y disciplinarias son muy variadas, se descubren esos guiños de amor a la literatura francesa, a la gastronomía, a la astrología y a la amistad, temas constantes en la obra de este escribano.

Sería impráctico mencionar aquí el nombre de todos los colaboradores que participaron en este gran proyecto, pero tengan la seguridad de que abarcan las 22 letras y las representan con mucha dignidad.

José Manuel Ruiz Regil
De "Historia de mis libros"

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